8 de abril de 2008

Hadas!!!













Metal y baladas: no excluyente!

«Nothing Else Matters» es una balada creada por la banda californiana de thrash metal Metallica. Salió a la venta por primera vez en 1991 dentro del llamado Black album.



El cantante y guitarrista, James Hetfield la escribió para una antigua novia suya, aunque ahora no recuerda por qué; algunos opinan que podría referirse a la nostalgia de pasar todo su tiempo en las giras (no matter how far), mientras que seguía estando cerca de ella (so close) con el corazón. Él la consideraba una canción muy personal y no pensaba publicarla, pero Kirk Hammett la escuchó y le gustó tanto que decidieron incluirla en el Black Album. Ahora Metallica la considera, según Hetfield, una canción dedicada a todos sus fans que están enamorados.
Su introducción es un arpegio en mi menor, que comienza con las cuerdas MI, SOL, SI, Y MI sin pisar. Se rumoreó y después confirmó por Hetfield (en el DVD Classic Albums: The Black Album) que había empezado a componerla mientras estaba hablando por teléfono con su novia, con lo que sólo le quedaba una mano libre. Este arpegio es muy fácil de tocar comparado con otros riffs de canciones de Metallica, y por consiguiente es uno de los primeros que muchos fans de Metallica aprenden al comprar su primera guitarra. Sin embargo, el resto de la canción es algo más complejo, por lo menos para un principiante. El solo de guitarra lo toca de forma excepcional el propio Hetfield, en lugar de Kirk Hammett.




Información general
Origen
Los Ángeles, California Estados Unidos
Géneros quedefinen el estilo
Thrash metalHeavy metalSpeed metalHard rockNu metal (St. Anger) [1]
Tiempo
1981 – actualidad
Discográficas
Warner Bros., Elektra, Vertigo, Megaforce
Relacionado/a con
MegadethEchobrainExodusFlotsam and JetsamVoivodSuicidal Tendencies
Sitio web
http://www.metallica.com/
Miembros
James HetfieldLars UlrichKirk HammettRobert Trujillo
Otros miembros
Cliff Burton †Dave MustaineRon McGovneyJason NewstedLloyd Grant

MORALEJA: NO TE ENGAÑES A TÍ MISMO











Ficha tecnica
TITULO ORIGINAL Hors de prix
AÑO 2006
DURACIÓN 103 min.
PAÍS Francia
DIRECTOR Pierre Salvadori
GUIÓN Pierre Salvadori, Benoît Graffin
MÚSICA Camille Bazbaz
FOTOGRAFÍA Gilles Henry
REPARTO Audrey Tautou, Gad Elmaleh, Marie-Christine Adam, Vernon Dobtcheff, Jacques Spiesser, Annelise Hesme
PRODUCTORA Les Films Pelléas / France 2 Cinéma / France 3 Cinéma / Tovo Films / KS2 Production / Wild Bunch / TPS Star / Sofica Valor
WEB OFICIAL http://www.tfmdistribution.com/horsdeprix/ Duración01:44:00
Género: Comedia


El director francés Pierre Salvadori, que anteriormente presentara "El restauran", es el guionista y director de este film con verdaderas actuaciones de lujo, de parte de un elenco que es el llamador de la película: Audrey Tautou (que diera vida a la inocente y encantadora Amélie) y Gad Elmaleh.
Tanto Banda sonora, de la mano de Camille Bazbaz., y fotografía, trabajo de Gilles Henry, son adecuadas sin ser sensacionales. quizá esperaríamos más para tan buena historia y elenco.



ARGUMENTO




En una juego de casualidades, Iréne (Audrey Tautou) conoce a Jean (Gad Elmaleh), un empleado de un importante hotel de clase, que se hace pasar por multimillonario.Los hombres ricos, y ya de paso guapos, son la debilidad de Iréne, que busca ascender en la vida y para ello hace uso de sus muchos encantos.
El destino hace de las suyas, provocando que el viejo rico con el que Íréne iba a casarse la encuentre en sus juegos con Jean, y decida dejarla. Es entonces que ella decide odiar al muchacho que, haciéndose pasar por rico, le cortó la posibilidad de crecer y la dejó de nuevo en la calle.De nuevo casualidades, un año después Jean e Iréne se reencuentran, nuevamente a punto de aguarle el plan a la joven.


Jean es un hombre honesto que comienza a hacer cosas deshonestas para estar con la chica que lo deslumbró un año atrás: Iréne. Y si lo que ella quiere es lujo, él se lo va a dar.Iréne sólo quiere encontrar a un afortunado hombre que la saque de la inestabilidad, por lo que no quiere saber nada de un pobretón como Jean.
La fortuna cruza a Jean con una mujer madura que decide mantenerlo a cambio de sus servicios, y así sucede la ironía más grande que es en realidad la gracia de la película: Jean tiene todo lo que Iréne logra con seducción y trabajo, mienras que él lo tiene todo sin hacer nada más que acompañar a la dama.












Así, tanto Jean como Iréne viven una vida de lujo, en el mismo Hotel, encontrándose a cada rato y compitiendo por cuál ha ganado más del que lo mantiene.
Finalmente, llega el punto en que los juegos de seducción que Iréne le ha enseñado a Jean para hacer más generosa a la dama que lo mantiene, son utilizados por Jean con ella... logrando confundirla.


CRÍTICA

Como peli francesa que es, se espera que sea algo lenta. No obstante, se hace entretenida, con grandes actuaciones, ironías inteligentemente hilvanadas en el argumento que puede llegar a dejar un mensaje. Sin embargo, el final se hace inicuo, al menos en relación al resto del film.Pasó que saltaron las letras y yo me quedé esperando un final acorde con la muy buena película que venía mirando. Ese detalle, nada más. Pero gran detalle, el final de un film. es el broche. Creo que no se lo trabajó lo suficiente.
En lo demás: fotografía, vestuario, tomas de paisajes, es buena. Vale la pena verla, pero se corre el riesgo de esperar más de la historia.












7 de abril de 2008

DE ESAS PELIS QUE NO HAY QUE DEJAR DE VER!!


En "Crazy beatyfull" (su título original) vemos una forma diferente de amor adolescente, quizá una oportunidad para comprenderlo mejor y no cerrarnos a facetas que ojalá no tuvieran que suceder para lograr la madurez muchos jóvenes.

Deja entrever una reflexión social, al protagonizar el romance una americana rica y descontrolada y un latino pobre y trabajador.

ARGUMENTO

Tomando como telón de fondo la confrontación social y económica, se nos presenta a Nicole (Kirsten Dunst), una muchacha tan bonita como conflictiva y descarrilada, aparece en el film mostrando el grado patlógico de su rebeldía. Enseguida sentiremos compasión , pues con un padre adinerado que no le niega nada, el recuerdo apenas perceptible de su madre, psicótica y suicida, y una madrastra y una pequeña hermana que esperan de ella el ejemplo de comportamiento y no lo que es, ella misma, el polo opuesto a la hija e hijastra ideal, tiende a sentirse sola y deprimida.En efecto, Nicole es la oveja negra de la familia: desordenada, algo inconsciente y muy melancólica por su falta de afecto.


En contraste a la descarrilada niña rica se nos presenta Carlos (Jay Hernández) un joven mexicano que trabaja duro para poder ayudar a su modesta familia y a la vez terminar sus estudios. Muy racional y maduro, conoce a Nicole, y la atracción mutua es tan fuerte que no cabe pensar en los típicos conflictos sociales y culturales que suelen ser la causa de la separación en la pantalla grande.El film va más allá de problemáticas que no dejan de verse, como el estilo de vida de Nicole que parece una burla al esfuerzo diario de Carlos. No, en este film se sobrepasa ese conflicto dejándolo como telón de fondo, para hacer protagonistas las crecientes locuras de Nicole, sus tendencias al alcohol y las drogas, entre otras, siempre en respuesta a la vida triste que le ha tocado.

A su vez vemos a un joven enamorado de la chica prohibida, pero que hace lo imposible por ayudarla a salir de los peores trances; y es que Carlos y Nicole ya han pasado de los mágicos momentos en hoteles a una proximidad tan intensa que los lleva al único lugar posible: el amor. Siempre queda planteado dónde podrán mantener una relación dos personas tan diferentes, pero desde el instante en que queda forjado el lazo, todo se limita a que Nicole logre enfrentar sus fantasmas (lo cual implica confrontar a su padre) y Carlos demuestre la clase de hombre que es, la clase de muchacho que no dejará a Nicole varada en sus miedos y problemáticas.

Quizá me extienda un poco, pero vale la pena dejar clara la diferencia de este film con otros del mismo estilo. Quizá veamos el argumento como el cliché al que estamos acostumbrado con las películas de jóvenes y adolescentes, pero si se profundiza se puede llegar a una sensibilidad que no tocan la mayoría.

ASPECTOS TéCNICOS
El director John Stockwell consiguió, en mi opinión, un balance tan bueno entre romance, comentario social, denuncia racial y entretenimiento que no he vuelto a ver desde que vi esta película.

La BSO es variada, juvenil, entretenida. En cuanto a actuaciones, son halagos tanto para Kirsten Dunst, quien me atrevo a decir logró con este papel su mejor realización durante la adolescencia, y Jay Hernández no se queda atrás, quedó entonces como promesa de Holliwood.


TOTALMENTE RECOMENDADA, tanto para adolescentes como para adultos-.






5 de abril de 2008

Llevado por 12 cuentos sin tiempo ni espacio

Doce Cuentos Peregrinos es una obra atípica, si se me permite, en la antología de Gabriel García Márquez. No nos va a llevar como náufragos a la orilla de una historia tan compleja como el mar, ni nos deleitar con sus notas periodísticas. Esta vez optó por sorprender, o al menos a mí me sorprendió, siempre con su estilo incomparable de soñador que utiliza al realismo mágico como herramienta. Lo interesante tal vez sea lo cortos que son estos cuentos, o casi cuentos, que de todos modos nos pueden hacer viajar a maravillosos sitios en tan solo un instante. Por ejemplo, recuerdo que el primero lo leí mientras desayunaba, y continué con el segundo en la parada del ómnibus; en un viaje no corto leí tres más... Y así me encontré en la noche con dos cuentos finales. Y un día con el fervor y la magia de este maravilloso colombiano que sigo descubriendo. Adelanto el Prólogo del libro que trae esos doce cuentos. Que lo disfruten.

Prólogo

Porqué doce, porqué cuentos y porqué peregrinos


Los doce cuentos de este libro fueron escritos en el curso de los últimos dieciocho años. Antes de su forma actual, cinco de ellos fueron notas periodísticas y guiones de cine, y uno fue un serial de televisión. Otro lo conté hace quince años en una entrevista grabada, y el amigo a quien se lo conté lo transcribió y lo publicó, y ahora lo he vuelto a escribir a partir de esa versión. Ha sido una rara experiencia creativa que merece ser explicada, aunque sea para que los niños que quieren ser escritores cuando sean grandes sepan desde ahora qué insaciable y abrasivo es el vicio de escribir. La primera idea se me ocurrió a principios de la década de los setenta, a propósito de un sueño esclarecedor que tuve después de cinco años de vivir en Barcelona. Soñé que asistía a mi propio entierro, a pie, caminando entre un grupo de amigos vestidos de luto solemne, pero con un ánimo de fiesta. Todos parecíamos dichosos de estar juntos. Y yo más que nadie, por aquella grata oportunidad que me daba la muerte para estar con mis amigos de América Latina, los más antiguos, los más queridos, los que no veía desde hacía más tiempo. Al final de la ceremonia, cuando empezaron a irse, yo intenté acompañarlos, pero uno de ellos me hizo ver con una severidad terminante que para mí se había acabado la fiesta. "Eres el único que no puede irse" me dijo. Sólo entonces comprendí que morir es no estar nunca más con los amigos. No sé por qué, aquel sueño ejemplar lo interpreté como una toma de conciencia de mi identidad, y pensé que era un buen punto de partida para escribir sobre las cosas extrañas que les suceden a los latinoamericanos en Europa. Fue un hallazgo alentador, pues había terminado poco antes: El Otoño del Patriarca, que fue mi trabajo más arduo y azaroso, y no encontraba por dónde seguir. Durante unos dos años tomé notas de los temas que se me iban ocurriendo sin decidir todavía qué hacer con ellos. Como no tenía en casa una libreta de apuntes la noche en que resolví empezar, mis hijos me prestaron un cuaderno de escuela. Ellos mismos lo llevaban en sus morrales de libros en nuestros viajes frecuentes por temor de que se perdiera. Llegué a tener sesenta y cuatro temas anotados con tantos pormenores, que solo me faltaba escribirlos.Fue en México, a mi regreso de Barcelona, en 1974, donde se me hizo claro que este libro no debía ser una novela, como me pareció al principio, sino una colección de cuentos cortos, basados en hechos periodísticos pero redimidos de su condición mortal por la astucias de la poesía. Hasta entonces había escrito tres libros de cuentos. Sin embargo, ninguno de los tres estaba concebido y resuelto como un todo, sino que cada cuento era una pieza autónoma y ocasional. de modo que la escritura de los sesenta y cuatro podía ser una aventura fascinante si lograba escribirlos todos con un mismo trazo, y con una unidad interna de tono y de estilo que los hiciera inseparables en la memoria del lector.Los dos primeros -El rastro de tu sangre en la nieve y El verano feliz de la señora Forbes- los escribí en 1976, y los publiqué enseguida en suplementos literarios de varios países. No me tomé ni un día de reposo, pero a mitad del tercer cuento, que era por cierto el de mis funerales, sentí que estaba cansándome más que si fuera una novela. Lo mismo me ocurrió con el cuarto. Tanto, que no tuve aliento para terminarlos. Ahora sé por qué el esfuerzo de escribir un cuento corto es tan intenso como empezar una novela. Pues en el primer párrafo de una novela hay que definir todo: estructura, tono, estilo, ritmo, longitud, y a veces hasta el carácter de algún personaje. Lo demás es el placer de escribir, el más intimo y solitario que pueda imaginarse, y si uno no se queda corrigiendo el libro por el resto de la vida es porque el mismo rigor de fierro que hace falta para empezarlo se impone para terminarlo. El cuento, en cambio, no tiene principio ni fin: fragua o no fragua. Y si no fragua, la experiencia propia y la ajena enseñan que en la mayoría de las veces es más saludable empezarlo de nuevo por otro camino, o tirarlo a la basura. Alguien que no recuerdo lo dijo bien con una frase de consolación: "Un buen escritor se aprecia mejor por lo que rompe que por lo que publica". Es cierto que no rompí los borradores y las notas, pero hice algo peor: los eché al olvido.Recuerdo haber tenido el cuaderno sobre mi escritorio de México, náufrago en una borrasca de papeles, hasta 1978. Un día, buscando otra cosa, caí en la cuenta de que lo había perdido de vista desde hacía tiempo. No me importó. Pero cuando me convencí de que en realidad no estaba en la mesa sufrí un ataque de pánico. No quedó en la casa un rincón sin registrar a fondo. Removimos los muebles, desmontamos la biblioteca para estar seguros de que no se había caído detrás de los libros, y sometimos al servicio y a los amigos a inquisiciones imperdonables. Ni rastro. La única explicación posible -¿o plausible?- es que en algunos de los tantos exterminios de papeles que hago con frecuencia se fue el cuaderno para el cajón de la basura. Mi propia reacción me sorprendió: los temas que había olvidado durante casi cuatro años se me convirtieron en un asunto de honor. Tratando de recuperarlos a cualquier precio, en un trabajo tan arduo como escribirlos , logré reconstruir las notas de treinta. Como el mismo esfuerzo de recordarlos me sirvió de purga, fui eliminando sin corazón los que me parecieron insalvables, y quedaron dieciocho. Esta vez me animaba la determinación de seguir escribiéndolos sin pausa, pero pronto me di cuenta de que les había perdido el entusiasmo. Sin embargo, al contrario de lo que siempre les había aconsejado a los escritores nuevos, no los eché a la basura sino que volví a archivarlos. Por si acaso. Cuando empecé "Crónica de una muerte anunciada", en 1979 comprobé que en la pausas entre los dos libros perdía el hábito de escribir y cada vez me resultaba más difícil empezar de nuevo. Por eso, entre octubre de 1980 y marzo de 1984, me impuse la tarea de escribir una nota semanal en periódicos de diversos países, como disciplina para mantener el brazo caliente. Entonces se me ocurrió que mi conflicto con los apuntes del cuaderno seguía siendo un problema de géneros literarios y que en realidad no debían ser cuentos sino notas de prensa. Solo que después de publicar cinco notas tomadas del cuaderno, volvía a cambiar de opinión: eran mejores para el cine. Fue así como hicieron cinco películas y un serial de televisión.Lo que nunca preví fue que el trabajo de prensa y de cine me cambiaría ciertas ideas sobre los cuentos, hasta el punto de que al escribirlos ahora en su forma final he tenido que cuidarme de separar con pinzas mis propias ideas de las que me aportaron los directores durante la escritura de los guiones. Además, la colaboración simultánea con cinco creadores diversos me sugirió otro método para escribir los cuentos: empezaba uno cuando tenía el tiempo libre, lo abandonaba cuando me sentía cansado o cuando surgía algún proyecto imprevisto, y luego empezaba otro. En poco más d e un año, seis de los dieciocho temas se fueron al cesto de los papeles, y entre ellos el de mis funerales, pues nunca logré que fuera una parranda como la del sueño. Los cuentos restantes, en cambio, parecieron tomar aliento para una larga vida.Ellos son los doce de este libro. En septiembre pasado estaban listos para imprimir después dos años de trabajo intermitente. Y así hubiera terminado su incesante peregrinaje de ida y vuelta al cajón de la basura, de no haber sido porque a última hora me mordió una duda final. Puesto que las distintas ciudades de Europa donde ocurren los cuentos las había descrito de memoria y a distancia, quise comprobar la fidelidad de mis recuerdos casi veinte años después, y emprendí un rápido viaje de reconocimiento a Barcelona, Ginebra, Roma y París.
Ninguna de ellas tenía ya nada que ver con mis recuerdos. Todas, como toda la Europa actual, estaban enrarecidas por una inversión asombrosa: los recuerdos reales me parecían fantasmas de la memoria, mientras los recuerdos falsos eran tan convincentes que habían suplantado a la realidad. De modo que me era imposible distinguir la línea divisoria entre la desilusión y la nostalgia. Fue la solución final. Pues por fin había encontrado la que más me hacía falta para terminar el libro, y que sólo podía dármelo el transcurso de los años; una perspectiva en el tiempo.
A mi regreso de aquel viaje venturoso reescribí todos los cuentos otra vez desde el principio en ocho meses febriles en los que no necesité preguntarme dónde terminaba la vida y dónde empezaba la imaginación, porque me ayudaba la sospecha de que quizás no fuera cierto nada de lo vivido veinte años antes en Europa. La escritura se me hizo entonces tan fluida que a ratos me sentía escribiendo por el puro placer de narrar, que es quizás el estado humano que más se parece a la levitación. Además, trabajando todos los cuentos a la vez y saltando de uno a otro con plena libertad, conseguí una visión panorámica que me salvó del cansancio de los comienzos sucesivos , y me ayudó a cazar redundancias ociosas y contradicciones mortales. Creo haber logrado asi el libro de cuentos mas próximo al que siempre quise escribir. Aquí está, listo para ser llevado a la mesa después de tanto andar del timbo al tambo peleando para sobrevivir a las perversidades de la incertidumbre. Todos los cuentos, salvo los dos primeros fueron terminados al mismo tiempo, y cada uno lleva la fecha en que lo empecé. El orden en que están en esta edición es el que tenían en el cuaderno de notas.
Siempre he creído que toda versión de un cuento es mejor que la anterior. ¿Cómo saber entonces cuál debe ser la última? Es un secreto del oficio que no obedece a las leyes de la inteligencia sino a la magia de los instintos, como sabe la cocinera cuándo está la sopa. De todos modos, por las dudas, no volveré a leerlos, como nunca he vuelto a leer ninguno de mis libros por temor de arrepentirme. El que los lea sabrá qué hacer con ellos. Por fortuna, para estos doce cuentos peregrinos terminar en el cesto de los papeles debe ser como el alivio de volver a casa.

Gabriel García Márquez
Cartagena de Indias, abril, 1992

3 de abril de 2008

Televisión VS: Lectura?

Detrás de todo lector, hay un gran intelectual. Detrás de todo adicto a la TV, hay un vago.
Dejando atrás esos disparates de prejuicio, podríamos hablar de dos medios de comunicación que cumplen tareas diferente, por lo general.
Habitualmente, la televisión no está planeada para enseñar a las masas, ni los grandes libros fueron escritos para divertir a la gente, o como pasatiempo.
Hay una razón básica de ser de ambos medios, que los hace diferentes, con consumidores distintos y hasta se losp uede considerar oximorónicos.
Sin embargo, nuevas visiones educativas han intentado abordar otros medios abarcando otras vías para llegar al que aprende.
Así, la enseñanza ha llegado a ocupar un lugar en la Informática y en la TV. Por ejemplo, para quien tenga la posibilidad de ver TV cable, están los canales como Discóvery Channel, The History Channel, National Geographic, etc.
Entonces, podrá un programa exquisitamente completo del canal The History Channel hacer llegar la misma información que un capítulo de algún libro de Historia?
Quizá en una hora de Discóvery pueda un niño captar el fenómeno de erupción de un volcán del mismo modo que si lo hiciera leyendo su libro de texto escolar de Ciencias Naturales.

DESVETAJAS

En el caso de la novela escrita, las grandes historias relatadas durante siglos, no hay un modo más adecuado de descubrirlas si no es leyendo.
Ahora bien, en custión de años se han empeñado los directores de cine en adaptar a la pantalla grande toda clase de obras literarias, principalmente los grandes clásicos y novelas de todo género.
En ese afán, llevaron al telespectador los diálogos que pudieron (o pueden aún) haber leído en su verdadera fuente: la escrita.
Por más acertada que sea la adaptación, no tiene el mismo efecto que la lectura.
Hablemos de suspenso como de romance; el telespectador no necesita hacer trabajar su mente ni desrrollar su nivel de abstracción como cuando de leer se trata.
Es sabido que el consumo televisivo ha aumentado en la última década, y el poco interés de los estudiantes ha aumentado.
Sólo queda entender las ventajas de leer un libro en lugar de aceptar la historia que se nos muestra gráficamente.

2 de abril de 2008

Edith Piaf: "La Möme" en el cine

Ahora que desapareció el nudo en mi garganta y la angustia, puedo escribir sobre este film.
El film trata sobre la vida de la famosa cantante Edith Piaf , interpretada magistralmente por Marion Cotillard, pasando por su desdichada niñez, turbulenta adolescencia y atormentada adultez. La niña de ojos azul intenso y sonrisa clara, débil de salud, es obligada desde su infancia a vivir en diferentes antros nada agradables, pasar de mano en mano, desde su madre, de quien heredó su voz potente y el carisma para cantar, a su padre, un alcohólico que aprovechó el talento de la niña para sobrevivir.


Las escenas de paleta, principalmente en tonos grises, son un manifiesto de lo que la vida le deparó a Edith. Descubierta por un gran productor de obras musicales, pudo avanzar un paso más en la vida, cuando sólo era una adolescente. Como ella misma lo dice, canta como habla, y habla en el lunfardo de los bajos fondos de Francia.

A golpes de vida logra corregir lo que no cabe en una audiencia a la que canta cada noche, logrando espectáculos regidos solamente por su voz: una voz que transmite absolutamente y con una fuerza inigualable lo que canta. No obstante, sus raíces están en los suburbios, junto a una amiga con la que se consideran hermanas, bebiendo desde adolescentes y alguna otra cosa más que luego se haría dañina para su salud.



Lo interesante del film es cómo vamos siendo testigos de los maltratos de la vida hacia Edith, y de sus propios maltratos; de su luz y de sus peores sombras. Una mujer que luego de convertirse en estrella, no dejó de ser "la möme", la de siempre, la escandalosa y divertida, rodeada de gente.
Así vivió, así murió. La historia de su vida no se nos cuenta en forma lineal, sino entrecortada por sus destacables actuaciones musicales.
La tristeza que puede provocar su vida en el espectador, los momentos de emoción, se mezclan con el sabor agridulce de sus canciones: la imponente dulzura de su voz, la amargura de algunas letras que ella misma escogió."La vie en rose", como se tradujo el título en algunos países, es la canción que más brilla en la película; se nos pone la piel de gallina.
El film es progresivamente más intenso, más fuerte y amargo; su deterioro físico y su intransigencia de cantar aún casi doblada por el reuma, parece pensado para que se acaben los kleenex y te quedes lagrimeando y lagrimeando. Es excelente el modo en que trazan el final, sus últimos suspiros de vida, su retrospectiva mental, su conciencia que despierta...
Y la última canción que presenta antes de su muerte: 'No, je ne regrette rien'। हाय कुए एस्कुचार्ला!




No, nada de nada

No, no me arrepiento de nada

Ni el bien que me han hecho, ni el mal

Todo eso me da lo mismo

No, nada de nada

No, no me arrepiento de nada

Está pagado, barrido, olvidado

Me da lo mismo el pasado
Con mis recuerdos

Yo prendí el fuego

Mis tristezas, mis placeres

Ya no tengo necesidad de ellos

Barridos mis amorescon sus trémolos

barridos para siempre

Vuelvo a partir de cero

No, nada de nada

No, no me arrepiento de nada

Ni el bien que me han hecho, ni el mal

Todo eso me da lo mismo

No, nada de nada

No, no me arrepiento de nada

Pues mi vida

mis alegrías

hoycomienzan contigo…



1 de abril de 2008

El Hombre Duplicado, de José Saramago

El gran autor reconocido mundialmente por novelas como "El evangelio según Jesucristo" y "Ensayo sobre la ceguera" nos presenta una obra bastante controversial, una temática que hace reflexionar a una piedra.

¿Alguna vez te has cuestionado si existe en el mundo una persona exactamente idéntica a tí, incluso en cicatrices?Esa parece ser la pregunta base de la que parte Saramago para esta novela.

Una narrativa al mejor estilo del autor, de fácil lectura y muy buen gancho.Tertuliano Máximo Alfonso cuenta con treinta y ocho años, una carrera destacada como profesor de Historia y una vida solitaria, tranquila y rutinaria. Lleva una relación casual con una decente mujer, María Paz, con la que no tiene intenciones nada serias, aunque le guarda el mayor respeto.

Un día un colega le recomienda una serie de películas, entre las cuáles se encuentra "Quien no se amaña no se apaña", un título ridículo para nuestro profesor de tendencia intelectualista y nada dado a las comedias. Pero en un tiempo libre, se da la oportunidad de mirar ese film, y, ¡oh sorpresa!, se encuentra a él mismo actuando en la película en un papel insulso, un recepcionista de hotel. Claro que no es tal cual él, sino con un pequeño bigote que podría ser postizo. No obstante, es tanto el parecido, que Máximo Alfonso queda impresionado, y comienza la obsesión de buscar quién es el sujeto que tanto se le parece. A través de una investigación minuciosa, de la cuál sólo somos testigos los lectores y a por medio de una muy original y subjetiva narrativa del autor, el protagonista logra dar con todas las películas en que aparece el sujeto, actor de reparto, que cada vez encuentra más parecido a su persona.

Luego de saber su nombre, Daniel Santa Clara, enviar una carta como supuesto admirador y dar con el teléfono del susodicho, comienza la acción de esta singular historia. Las principales peripecias se encuentran en cómo dar con su "duplicado" sin que se lo confunda con él, pues incluso la esposa de Daniel Santa Clara cree que es su marido y está fingiendo.

Por su parte, Daniel Santa clara no da crédito a lo que ve, no quiere aceptar que haya una copia
exacta de él mismo, y lo toma como algo contra su persona, trastornando a su esposa y a Tertuliano Máximo, que sólo desea comprender lo que parece demasiado para una coincidencia. Inevitable será el enfrentamiento entre ambos hombres, los cuales desean finalmente ser ellos mismos sin dúplica alguna, pues no tiene ni pies ni cabeza andar por el mismo país con el riesgo de encontrarse con alguien mucho más parecido que un gemelo... ¿o sí?


El modo de narrar la historia no tiene igual; Saramago lo hace con una maestría que me dejó pasmada. Una discontinuidad de tiempo y espacio que, sin embargo, no pierde linealidad. ¿Cómo? Hay que leerlo, claro!Para terminar, diré que el final es absolutamente imprevisto, y no lo digo para elogiar a la obra. No te lo esperas!

Finalmente, gracias por leerme.

Y no olviden: sí que vale la pena, y mucho, leerlo.

The Bucket List











Entro en el cine con mi novio y miro las carteleras. Predeterminada a ver El amor en los tiempos de cólera, no le presto mucha atención a otras propagandas. De repente, veo a dos genios del cine, dos grosos actores, muy bonachones, sonrientes... en un mismo film! Vi la que tenía en mente, pero me quedé en deuda con mi parte cinéfila: tenía que ver The Bucket List.
Y la vi.


FICHA TÉCNICA
****************
Título: AHORA O NUNCA

Título original: The bucket list

Dirección: Rob Reiner

País: Estados Unidos

Año: 2007

Duración: 97 min.

Género: Comedia dramática

Reparto: Morgan Freeman, Jack Nicholson, Rob Morrow, Sean Hayes, Beverly ToddGuión: Justin Zackham

Distribuidora: Warner Bros. PicturesProductora: Warner Bros Pictures, Zadan/Meron
Productions, Reiner/Greisman Productions

Diseño de Producción: Bill BrzeskiFotografía: John SchwartzmanMontaje: Robert Leighton

Música: Marc ShaimanProductor: Alan Greisman, Craig Zadan, Neil Meron, Rob Reiner

Vestuario: Molly Maginnis




SINOPSIS






El film comienza con un relato sobre una muerte, así que no os adelanto nada clave con ese dato, excepto que ya tenemos un dato seguro desde el principio de la película: un personaje va a morir.En una retrospectiva, se nos presenta a Edward Cole (Jack Nicholson), un hombre caprichoso, casi pedante, calculador e inteligente, cuya fama es la de sobresalir en los negocios: el tiburón que le saca provecho a todo. Por cierto, le ha dado resultado ese modo de vida, pues vive en la comodidad absoluta, servido por su fiel asistente.



Por otro lado está el polo opuesto al personaje anterior, el que encarna Morgan Freeman, Carter, un mecánico padre, abuelo y esposo ideal, querido por todos y admirado por muchos, pues es culto, amable y solidario.Edward y Carter coinciden en una sala de hospital, cada uno con el tormento de un cáncer recién detectado, y que resulta ser el mismo. Por el momento, el único punto en común entre estos dos singulares hombres.

En la cotidianeidad, comienzan a llevarse mejor estos antítesis de hombres, y así llega a manos de Edward un proyecto que el otro inició pero no tiene intenciones de cumplir: la lista. Una lista de cosas que hacer antes de morir. Edward decide que deben llevar a cabo lo que incluya esa lista, la cual comienza a llenarse a medida que planean su viaje; un viaje con exquisitos rumbos que se nos muestran en su esplendor, como el Taj Majal, las pirámides de Egipto, entre otros. Ahora la lista es su única medicina, cada tacha a un ítem significa que pueden morir más tranquilos.





Ésta debería ser la parte profunda del film, donde la camaradería es cada vez mayor y permite un diálogo entre los protagonistas que nos cuente de sus vidas. No obstante, creo que se distanció la posibilidad de gran profundidad en los diálogos al dársele tanta importancia a los extravagantes lugares que visitan. Cuando regresan, lo hacen cambiados, ciertamente. Pero de eso no nos damos cuenta si no lo mencionan, por cierto. Carter volvió padre y marido, más centrado en disfrutar de su familia antes de morir. Edward, impulsado por Carter y por lo cual terminan en una riña, a reecontrarse con su pasado.

Finalmente la parte trágica del film, las muertes, que se anticipan al principio y que no resultan emotivas como se espera ( últimamente espero más de los films que veo).


En fin, un reparto de lujo, una historia atrayente... falta de provecho de tantas buenas cosas.

Pudo ser mejor.




Breakfast at Tiffany´s


Ser objetiva cuando de un film de la espectacular Audrey Hepburn se trata no me es fácil. No obstante, puedo decir sin temor a dejarme llevar que es única esta interpretación que logra la actriz, y que se puede disfrutar mucho de un personaje tan particular y encantador como el de esta peli.



Holly Golithly, una mujer de espíritu neoyorkino hasta en la médula de los huesos, una simpatía que la hace única y la molesta costumbre de perder sus llaves... por lo cual siempre hay una excusa para molestar al dueño del edificio. Esta chica tiene hábitos tan particulares como visitar Tiffany`s, la gran joyería, siempre vestida de gala y a la hora del desayuno, donde libera un poco de la soledad que la acompaña siempre. Vive en un departamento que no se ha atrevido a decorar ni amoblar siquiera pues no se siente como en Tiffany`s (traducido, no lo siente su hogar). Su única compañía fiel es Cat, un gato que encontró en la calle, y como no tiene nombre, pues ella no se lo ha puesto, así que se llama Cat, y a lo largo de la película se van descubriendo los parecidos entre la vida de Cat, solitario, sin un nombre verdadero y vagabundo, y la de Holly, que oculta un pasado tormentoso, bajo otro nombre y por mucha fiesta que organice y se rodeé de gente, su soledad es un hecho indudable.Para ganarse la vida acompaña ( sólo de charla, a no pensar mal) a un preso en Sin Sin por unos dólares, va al tocador por 50...


La actriz logra darle un vuelco al personaje de tal modo que lo que más nos llegue sea su soledad, sus duras experiencias de vida que justifiquen sus actos ambiguos y muchas veces incomprensibles. De cualquier manera no hay cómo evadir el encanto, la perspicacia y la simpatía de Holly. A estos mismos encantos cae rendido su nuevo vecino, Paul, un escritor en busca de éxito y que lleva una relación con una rica mujer casada que lo mantiene prácticamente (vale aclarar, situación que no le satisface para nada a nuestro Paul). Lo que al principio es una particular amistad, llegará a tocar el corazón de Paul y a perturbar a Holly. Este apuesto escritor que la ha cautivado no puede ir más allá de una amistaad, porque la más grande ambición de Holly es casarse con un millonario que le dé una vida mejor... lo cual es sólo una excusa para no permitirse amar, ser feliz.


¿Se animará la independiente y materialista chica a amar a este solo hombre? ¿Luchará Paul por hacer entrar en razón a la caprichoza Holly?Averígüenlo ustedes mismos.Se disfruta de maravillosas escenas urbanas, el glamour de las joyas de Toffany`s, momentos de películas de esos que algunos no llegamos a olviar nunca.



La siempre impecable Audrey, con una belleza tan fresca y natural y esa elegancia innata hacen del personaje uno de los más grandes de la historia del cine (sí, lo sé, estoy siendo subjetiva...)Para esta novela, Trumane Capote había pensado en una prostituta como protagonista Pues bien, una mujer que acompaña a un preso en Sin Sin (sólo para entretenerlo con su cháchara) y cobre por ir al tocador¿ es acaso una prostituta? Es la discución que Audrey Hepburn sostuvo numeradas veces con el creador del personaje.



La banda sonora es excelente. El tema principal, "Moon river", que de a momentos sólo se escucha como fondo y en una escena en particular la canta la protagonista, vale aclarar que lo interpretó la misma Audrey Hepburn con su voz angelical. Volviendo al reparto, no dejen de admirar la interpretación de Cat, el gato sin nombre de la protagonista, que no obtuvo Oscar porque no hay premios aun para la actuación de los animales...